domingo, 13 de mayo de 2012

La caprichosa vida

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Soy una chica de 18 años. Me preocupo porque ponerme para salir o ir al instituto. Pierdo amigos y entran otros nuevos. Me apasiona leer y dibujar. Me peleo con mis padres. Me gusta conocer gente y ser sociable. Me encanta reconciliarme con mi novio. Salir a la calle y estar tirada en un césped, arrancando la hierba y hablar sobre cosas absurdas de la vida. Me gusta hacer reflexiones sobre la vida mientras estudio.

Soy una chica de 18 años que piensa en su futuro, en que estudiar, en un hogar el cuál volver después del trabajo. En una boda como la de las princesas, ir de blanco y esperar ver que el hombre de mi vida está ahí, esperándome. Tener hijos, verlos crecer y ver si se comportan igual que yo a su edad, darles consejos y estar ahí.
Soy una chica de 18 años y me diferencio de ti en muy poco. Quizá la diferencia de edad. Quizá en ser chico o chica.

martes, 17 de abril de 2012

La vida de una adolescente

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Lo he visto. No se donde, pero estoy segura de que lo he visto. ¿Me estoy volviendo loca?

Estuve hablando con una amiga y lo vi por detrás, de soslayo. Pero estaba ahí y nadie me cree.

Estoy en la playa, sola, relajada con el sonido de las olas al romper en la orilla, como música para mis oídos. Abrí los ojos. Los ojos. Le veo, en primerísimo plano. Me acerco lentamente, no se si por no asustarlo o por no asustarme yo. Los dos nos miramos a los ojos. Mi corazón se acelera. Él se acerca. Me toma la cara. Me tiemblan las piernas, las manos e, incluso, las pestañas.

Hace viento y las olas ya no suenan. De repente estoy en un balcón, el cuál mira hacia las palmeras y el mar refleja un cielo tan azul que no existe ningún color comparable. Alguien me abraza. me siento feliz, se que es él y hemos pasado una noche increíble. Estoy en un éxtasis de felicidad indescriptible. Nunca he sido tan feliz en toda mi vida. Pero, ¿Qué es eso? Empiezo a escuchar un sonido pitante, tengo miedo. No me deja volver a mis plácidos pensamientos.

martes, 20 de marzo de 2012

Notas de amor

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Me despierto otra vez de esa pesadilla. Siempre ocurre lo mismo desde hace 3 noches. Me despierto entre lágrimas y gritos de un sueño que no puedo llegar a recordar. Menos mal que mi compañera de habitación no está desde hace un mes y no volverá hasta dentro de otro mes más.

Queda un minuto para que suene mi despertador. Odio que ocurra eso. Me levanto de mi cama malhumorada, me pego una ducha rápida, me visto, cojo mi bolso y mi carpeta y me dispongo a salir de mi habitación de la residencia para ir de nuevo a las clases que me aportarán ese futuro que mis padres tanto quieren.

Un momento, ¿qué es eso que hay debajo de la puerta? Una pequeña nota. Es de él. La abro con un cuidado digno de los ángeles. Dentro pone “te quiero”. De pronto ese día se vuelve tan colorido como un arcoíris, tan blando como una esponja y tan perfecto como el propio mar.

Salgo de mi habitación desordenada con una sonrisa de oreja a oreja y cara de enamorada.

domingo, 4 de marzo de 2012

Ania

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Otro día más salgo de mi casa con el relente de la mañana dándome en el cuello. Ania me espera en el parque, como siempre, para irnos juntas a la parada del autobús del instituto. Hoy tiene la cabeza gacha, la voz ronca de haber llorado. Deduzco que tuvo una pelea con sus padres. Al preguntarle por el suceso me responde:
  • Soy la decepción de mi familia. Todos son médicos, enfermeros o matemáticos y tienen carreras y títulos universitarios. Y yo ni siquiera soy capaz de sacar 2º de bachiller.
  • Sé que puedes. A todos nos está costando trabajo. Lo único que pasa es que somos vagos, pero, ¿Quién no lo es a esta edad? ¡No te rayes! – La intenté consolar.

Cuando llevamos un largo rato en el autobús, Ania me dijo convencida que se quería ir de su casa. Que estaba harta. Cogería todos sus ahorros, se iría y nadie sabría donde estaría.

martes, 21 de febrero de 2012

Imaginación

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Once menos cinco. 3º clase, filosofía. La mitad de la clase bilingüe, los llamados “científicos”, se han ido a una excursión. Quedamos los cuatro de humanidades y ciencias sociales. El filósofo que hay delante mía, el cuál está orgulloso del esquema que   ha montado en la pizarra, nos explica, por 3º vez consecutiva, el principio empirista de Locke.

Yo juego distraída con el portaminas. Saco mina, meto mina. Siento una vibración en mis pies causada por la caldera, al menos eso creo. Saco mina, meto mina. Cierro los ojos, comienzo a imaginar. El suelo se derrumba, las paredes caen.  Abro los ojos. Estoy sola en un prado verde. Hay pájaros volando. Libres, sin preocupaciones.

lunes, 6 de febrero de 2012

Él

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Mi corazón se acelera cada vez que pienso en él. Tuenti es una buena vía para verlo, cuando no lo tengo cerca, claro. También me vuelve loca dos fotos que tengo de él, una besándome, con sus labios  acaramelados, y otra, antes de comenzar a salir y la mismísima noche en la que me besó, que tiene cara de niño bueno. Me vuelve loca. Y pensar que quizá solo sea un amor adolescente y que no dure ni siquiera un año. Es penoso. Me encantaría que durase para siempre. También es cierto que lo que siento es normal, solo llevo, desde que me besó un mes y medio, ya casi dos meses, y esos dos meses son maravillosos, y, como suelen decir, los comienzos son preciosos pero que se olvidan cuando cortan y solo podemos recordar lo cabrones que han sido con nosotras. Pero esto no lo he sentido por nadie jamás.

Aunque tengo miedo. Miedo a perderlo. Miedo a que me odie. Miedo a odiarlo.

domingo, 5 de febrero de 2012

Nuestra historia

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Mientras tanto, no puedo evitar mirar por la ventana, ver los coches pasar y personas andar. Imaginarme la historia de cada persona, de cada coche. Quizá esa mujer, la pelirroja esbelta de camisa blanca, se le haya olvidado apagar la cafetera. Quizá ese Audi serie A4 pierda agua y su conductor, distraído cantando, con horrorosa entonación, la última canción de Lady Gaga, ni siquiera se haya dado cuenta aún de ello. O ese árbol aún colorido por hojas verdes y entonaciones amarillas y marrones, que tantas veces me he sentado bajo él y me he puesto a estudiar o con mis amigos contándonos cosas acerca del último fin de semana, dentro de un mes serán frías ramas al amparo del invierno.